martes, 17 de noviembre de 2009

Mea culpa



La muerte del más simple ser viviente es una tragedia, no importa lo absurda o inútil que parezca su existencia a nuestros ojos; máxime, cuando esa muerte fue de mano propia en un acto irreflexivo de inexplicable e imperdonable crueldad. Esto sucedió en mi temprana juventud, pero juro que veo en sueños el pez diminuto y feo y lloro desolado por la crueldad de mi acción. Dios y el pez me perdonen algún día. Mi arrepentimiento y mi dolor son sinceros...


Crimen

impune

que me acosa

en la alucinante

evanescencia

de los sueños:

el pez

que por solo

y feo

me molestaba

nada en mis noches

como un líquido

espectro

mirándome

a los ojos

con los suyos

glaucos y tristes

preguntando

por qué aborté

en aguas

de vórtice

sin remedio

su compañía

drenada

en el sanitario

que fue

su tumba.




2 comentarios:

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Yo tmb tenia un pez q crei no extrañar... pero es q se vuelven necesarios para nuestra vista y nuestra rutina diaria...

Domingo dijo...

Entiendo tu arrepentimiento y tu dolor, porque también yo lo experimento desde que en mis tiempos mozos, en un campamento de verano, maté a una rana de una pedrada gratuita e inopinada. Fue una canallada, una auténtica salvajada, pero desde entonces profeso un amor incondicional a todos los animales. Era un crío y aunque eso no resta demasiado a lo vil de mi acción quiero pensar que hoy soy mejor que ayer.

Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.