sábado, 5 de septiembre de 2009

Anti-Castro but Anti-Embargo



Couldn't let this great vignette published by cartoonist Matt Wuerker go unnoticed.

The only effect the embargo has had in Cuba is the perpetuation of the Castro regime. Fidel and Raúl use it as an excuse to justify their economic and social failures and blame it on 'American imperialism'. The Castro brothers eat lobster and drink French wines with important national and foreign guests as the Cuban people are poorer and suffer more lack of freedom than at any time in the island's history.

There are no economic embargoes against China, India, Pakistan, Turkey, Russia, Italy, Saudi Arabia, Israel, Mexico or Egypt, countries that overtly or tacitly violate the human rights of their own populations or exert repressive policies against other peoples and/or ethnic groups.

Why Cuba then? Very simply: the Miami so called Cuban-American vote. Rather than as a foreign policy issue, Cuba is viewed from Washington as a domestic affair that generates a certain steady stream of votes among staunch Republican Cubans in Florida. Until very recently, these conservative votes made or impeded the aspirations of many publicly elected officials involved in local and national politics.

The tide is changing, however. Younger and more pragmatic Cubans and Cuban-Americans realize that the politics of Old Miami are as obsolete and ineffective as those of the Cuban regime itself and must be revised and readdressed if there is to be any hope of change on both sides of the Strait of Florida.



¿Por qué no te mueres? (Why don't you die?)







None other than Fidel Castro himself –the quasi-mummified Cuban dictator who was supposed to had retired from Cuba's political scene due to a great intestinal ailment– greets China's Number Two communist, Wu Bangguo.

Ironically, the picture of both men embracing in Castro's garden is very symbolic and telling: Bangguo looks youthful, fit, wearing a nice business suit in tune with China's status as a booming economic 'miracle' (in spite of its totalitarian regime) and as an emerging world power. Castro, on the other hand looks tired, bedraggled, poorly attired and old –though better than in recent photos– very much along the same lines as Cuba's stagnant, antiquated and crumbling economic and social fabric.

(In mentioning the word 'crumbling' I cannot help but notice Castro's pristine, modern and well maintained, comfortable surroundings while the rest of Cuba's infrastructure crumbles from years of failed urban policies, economic mismanagement, misappropriation of the national patrimony by government officials, neglect and socio-political immobility).

Let's just hope that the Comandante is just rehearsing the rites of his upcoming grand state funeral. I don't usually wish anyone dead nor is it very Christian to do so, but in his case, I make what I believe to be a very justifiable exception.

Please, God, forgive me for this transgression and take Fidel with you into the Kingdom of Heaven since I hear the Devil himself turned down his petition for permanent residence in the Kingdom of Hell.



Relato de una ficción americana I



– Hoy hablé con los espíritus.

Me lo dijo, apenas contenida la marea exorbitante de sus cabellos anochecidos contra el segmento que la ventana a sus espaldas le arrebataba al Caribe.

Era un ser mágico. Desnuda se paseaba, en compañía de la brisa, ausente de todo pudor. Volaba a veces, sin mover siquiera un vello, sentada en cuclillas con los ojos cerrados y los pezones erectos. Volaba con el pensamiento, sondeando esferas y planos temporales desconocidos y entonces su piel adquiría un resplandor cobrizo, de carbón en ascua; tibia y casi fluida. Al tocarla sentía yo la transferencia de corrientes de disímil frecuencia subir por las puntas de mis dedos hasta llegarme al corazón y luego al estómago y los órganos genitales.

Se había aparecido una noche, frente a mi mesa de trabajo y allí se quedó hasta el amanecer, consultando los orishas y entonando por lo bajo una tonadilla rítmica y melodiosa en una lengua celeste anterior a la lucumí.

Había venido de adentro de mí mismo –quiero decir, de los páramos de mi mente –, convirtiéndose así en la alegoría más exquisitamente lúbrica y paradójica de una página en blanco –preñada de imágenes ingrávidas, de sueños siniestros, de irremisibles desesperanzas; de sangradas compensaciones, de ideas en fuga que como música se escapaban al razonamiento de la lógica, refugiándose, azoradas de su propia belleza, en las oscuras buhardillas del pensamiento.

La llamé Setiré que en el habla armoniosa de los persas significa estrella.

Echada a mis pies, como una hoja suelta, Setiré me refirió todos los misterios del origen. Me enseñó su cuerpo por dentro, claro y etéreo, sin músculos ni sangre ni huesos. Sólo notas traía el aire que hacía pulsar sus venas: un aire puro, no adulterado, de cima de montaña en la mañana original de todos los génesis (tan puro que las ideas huyeron en vértigo y quedé con la mente en receso, transparentada a las cósmicas luces de otros universos; testigo embrionario de mi propio nacimiento).

– Hoy hablé con los espíritus – repitió.

El Caribe está en sus cabellos. La veo elevarse, vana y expansiva como un pájaro con plumaje de alientos. Me cabalga a horcajadas. Luego, aún jadeante, gravita sobre mi intelecto.

Setiré es esta página sobre la que escribo.



Poema XV


Quise

beber de mágicas fuentes

holladas por duendes.

Quise

raptar ninfas de pies alados

y cuellos de cisne.

Quise

nutrirme de rubores

de enferma princesa.

Quise

hablar de la flor

y dedicarle un poema

al calmo cielo.

Quise

el secreto de Merlín

guardado en la cima más alta

por cuatro perros de oro.

Quise

contar las perlas como rocío

del velo de Scherezada.

Quise

llevar la corona

de Luis XIV de Francia.

Quise

tejer con magnolias

la gloria fósil

de un imperio.

Quise

saturarme de Egiptos.

Quise

enlutar con laureles

mis versos.

Quise

mirarme desnudo

en las aguas sin firmamento.

Quise

rodearme de lunas pálidas

y ultrajantes soles intensos.

Quise

amantes helenos

a una palma de mis deseos.

Quise

noches sin regreso.

Quise

habitar mil palacios.

Quise

cantar Olimpos

y etéreas valkirias.

Quise

forjar viejos mitos.

Quise

castigar novedades.

Quise

tener el pecho en los astros.

Quise

conquistar lo feo.

Quise

cerrar al mundo mis ojos.

Quise

paz.

Pero

no era yo.



Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.