viernes, 16 de octubre de 2009

Secuela



Visceral

introspectivamente

pregunto

si es plausible

(enconadamente

posible)

respirar

y vivir

sin conocer

del beso

ni probar

de su sal

y su verbo preñado

de arcaica pasión

y velado exterminio;

si es aún vedado

buscar

su tibio

y húmedo abolengo

y sentir

el eléctrico desafío

de interno vuelco

y erizado terremoto

a flor de piel

—erección

de unísonos

en primaria

genital urgencia

hecha mástil

y enhiesta enseña

(invicto,

sanguíneo estandarte):

pabellón triunfal

del beso eterno—.



Desde mi exilio de una ciudad que presiento


Escrito en el Marriott Downtown Miracle Mile, piso 36, Chicago, Illinois

Desde mi altura

te extraño

y tiemblo

de frío

de honda

tristeza

—plúmbeo cielo

ojo con ojo

entre

nubes de vapor

y fina escarcha;

ruidos de ciudad

en ambulancia:

miedo

en el vacío

de millones—.


¿Dónde estás

oh, dulce Habana?


¿Más allá del puerto

y de la bruma

o eres

espejismo cruel

de mi mente

y mis sentidos

que te buscan

en cada piedra

en cada esquina

alumbrada

de mortecina luz

e ingente sombra?




De cómo el ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha llega al mar sin Sancho y es regalado una perla para su mítica amada



Don Quixote

bordeó la mañana

peinando

con los ojos

el paisaje

desprovisto

desde la lenta altura

del caballo

cansado

taciturno

esbeltamente

renco.


Lo vio la mar

y tomó cuenta

del insigne caballero

atrapado

en lastimosa herrumbre:

pobre hidalgo

desheredado de las planicies

venido al salitre

a conquistar

bíblicas ballenas

para una Dulcinea

que ausente gravita

sobre algún remoto

recoveco

de la memoria

hecha

terca obsesión

y ardiente

sombra.


Perla airosa

regalo

y fortuna

de las aguas

para este viajero

que combate

dragones

de luna

y gigantes

molinos de viento.


¿Dónde están

los castillos poblados

de doncellas

bajo sortilegios?


¿Dónde están

las legiones rampantes

comandadas

por un Polifemo?


¿Podrás tú

devolver la cordura

a este hombre

que no se detiene

o estarás

al final de tus días

sobre un pecho

que no te merece?




Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.