
— ¿Cómo puede —pregunta usted— parir un hombre?
— Pujando sobre el papel — y en la soledad— sangrando letras...



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— ¿Cómo puede —pregunta usted— parir un hombre?
— Pujando sobre el papel — y en la soledad— sangrando letras...




A mis amigos, desde la intimidad de lo espontáneo...
"50"
—Videopoemas—
Dos versiones para un mismo número
Cincuenta
es un número cualquiera.
No es la mitad de mi vida.
No es la mitad del camino.
La mitad del camino es saber
que somos y fuimos
siempre
nosotros mismos
con luminosidades, arpegios
y sombras
Es saber, además, que somos
y seremos
siempre
la diferencia.



A mis amigos, desde la intimidad de lo espontáneo...
"50"
—Videopoema—
Cincuenta
es un número cualquiera.
No es la mitad de mi vida.
No es la mitad del camino.
La mitad del camino es saber
que somos y fuimos
siempre
nosotros mismos
con luminosidades, arpegios
y sombras
Es saber, además, que somos
y seremos
siempre
la diferencia.





En cuanto a qué es poesía, debo confiesar que aún a estas alturas de mi empeño como poeta no lo sé.
He formulado, adoptado, debatido y desechado muchas definiciones tentativas a través de todos estos años transcurridos desde mis inicios en la creación poética siendo un niño (tenía nueve años cuando escribí mi primer poema para mi mamá un Día de las Madres) pero todas son tan incompletas e imprecisas como el concepto y la expresión artístico-literaria que las origina.
Pienso que la poesía es un estado íntimamente personal y específico de percepción anímica; una abstracción de la óptica del poeta que se nutre de lo ordinario, de lo irresistiblemente común y llano y lo altera, decantando, sintetizando y transformando las realidades objectivas y pseudo-objetivas (cotidianas o no) en producto artístico.
Creo también en la divinidad del poema y su génesis (poiesis). Creo en el poder sublimador, devastador, regenerador y catártico de la metáfora (¿praxis?). Creo en la potencia del poema como universo contenido en sí mismo. Creo asimismo que todo ser humano está rodeado de poesía, y que de su interacción y sus experiencias, de su grado de sensibilidad y poder de recepción, surge el poeta.
La poesía es, entonces, un arte de los sentidos para los sentidos, en constante mutación y desarrollo, bajo el férreo control de un creador racional, y su sistema de valores morales y espirituales. Estos valores personales, desde luego, están directa e indisolublemente condicionados por el entorno cultural, social, ideológico e histórico del poeta. La poesía es, indudablemente, el género más abusado de la literatura (popular o culta) en la exploración incesante conque el hombre (el ente humano, singular y socialmente) trata de definirse como tal y mirarse hacia dentro, introspectivamente; hacia los misterios de su esencia, asomados al poema como a un espejo donde nacen coloridos a otra realidad...

