jueves, 5 de noviembre de 2009

Cronología



A Jorge Hernández Álvarez, donde quiera que te encuentres, desde mis recuerdos y escuchando tu versión al piano de 'Esto no es una elegía' que grabaste para mí durante una de tus presentaciones en Cuernavaca, México


Los Ángeles, 30 de mayo de 1990


Hermano querido;


Son las 3:32 a.m. Ayer, por el día, llovió (cosa inusitada para este mes; en esta latitud que arrastra la pereza de su adulterada mediterraneidad). Esta madrugada, afuera, hace frío. Estoy en mi estudio, en el segundo piso. Estoy desnudo. De ropajes y de ideas. El frío no amenaza, aquí adentro. El vaho de mis poros se condensa en el vidrio de la puerta que da a la terraza. Es casi una nubecilla que sirve de frontera entre la noche en fuga y yo.


Quisiera ser la noche. Aunque tuviera que amanecer todos los días, desapareciendo un poco.


Recuerdo ahora, no sé por qué, las campanadas que atosigaban aquel delirio magnífico de Igitur. Tal vez porque este silencio me trae un eco de pretéritos relojes —mecanismos infernales; complicidades del tiempo que me acarician, escupiendo minutos yertos en cada fracción de mi quehacer adolorido y estéril—.


Me detengo. 3:41 a.m. El mentol de mi cigarro es un dragón evanescente asido a las crines de una voluta inerte y grávida. El desorden de los libros y los papeles me devuelven un segmento de paz. Debo ser yo ése, en la foto ampliada, sonriendo desde la pared junto a la mujer que desde siempre ha sido tirana de mis sueños. Sonrisa de Gioconda y de monstruo. Minotauro. Esfinge. Sirena cuyo cetro son las alas de un ángel.


3:52 a.m. / 6:52 a.m., hora de Cuba.


La Habana, estoy seguro, no ha renunciado su coito marino-celeste. Piernas de arena. Abiertas. Entra y sale. El mar.


Si gimiera, sé que oiría el dulce placer de su queja de salitre. Entra y sale. Mar erecto. Entra y sale, como yo de otros cuerpos, y otros cuerpos, en mí.


Marea impregnada de trópicas tempestades... El olor del semen se parece al del salire...


4:11 a.m. Te llamé dos veces, antes del regreso. Una amabilidad con voz de mujer me dijo que no regresarías hasta tarde. Esperé, pero quedé dormido. Pudo más el egoísmo de mi descanso: pequeña muerte interruptora, casi diaria. Desperté y supe que habías vuelto. Respiré, a través de ti, la humedad de la tarde; tu nerviosismo, tu cansancio retocado con una pincelada de secreta alegría. Abrazaste a tu madre y pensaste en mí; luego te olvidaste. Hasta que un rostro ordinario te trajo el mío, más ordinario aún. Volviste a pensar en mí y te sentiste culpable. Del regreso. De mi envidia. De tu Jeep amarillo cuya excusa fue, posiblemente, la última de dos guerras mundiales más esa guerra íntimamente tuya que te aniquila por dentro. De tus canciones que todavía no escucho. De mis poemas que se fueron contigo. De aquella foto que no te llega. De esa poesía final, que desde tus labios, me acosa, con una promesa inaudita en su mirtaguirreana* llaneza.


4:42 a.m. Rara carta. Le he releído. Tan rica en timbres como una ópera wagneriana. Parece un cuento. Un relato viciado. Una ficción morbosa. Una abstracción de parabólico y barroco simbolismo. Un intento metafísico plagado de áridas mediocridades; el soliloquio de un orate, enervado entre paredes de acolchado, incestuoso silencio.


Pero hace frío y mi cuerpo se condensa en el vidrio. Debo ser yo. Lo soy. Me siento y te siento. Sé que entenderás. Esta inquietud. Esta desesperanza. Esta laxitud paradójica cuando quiero de un grito abrir mis entrañas para sellar en ellas, por siempre, ese mar que nos separa de tantos sueños.


Soy yo, a las 4:59 a.m. Tú, miras tu reloj y te maravillas.


Abrázame. Tengo frío.


5:04 a.m.


* propio o característico de la poetisa y ensayista cubana Mirta Aguirre



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Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.