viernes, 11 de septiembre de 2009

NELLY E. ESCUDERO



Por vez primera me doy cuenta de que a pesar de todos los años y de los buenos momentos de nuestra amistad, no tengo siquiera una foto tuya. Por eso pondré en su lugar esta gráfica de dos rosas que te despiden, porque has pasado a otro plano existencial, lejos de toda la miseria y el desencanto de tus dos últimos años en esta realidad.

A ti me unió una amistad de trabajo que se convirtió en amistad de vida. Fuiste guía, madre y rectora. Contigo aprendí a tomar la cosas como vengan, aunque nunca he podido hacerlo tal como lo hacías tú, con ese aplomo y esa elegancia que te hacían parecer intocable y engrandecida ante las dificultades y los reveses.

No mereciste lo que te tocó vivir de último. Fue un final cruel y ensañado, de historia triste. Tú fuiste siempre alegre y diste a la vida tu mejor cara, aunque estuvieras derrumbándote por dentro. A pesar de mi cobardía y de mi ausencia finales, no dejé de pensar en ti ni un solo día. Pedí a Dios y fui escuchado. Te fuiste para no acumular más dolor y más indignidad en tu cuerpo violentado por los flagelos del mieloma y de la trombosis que te dejó inútil de un hemisferio.

Quisiera que el departamento al que tanto diste llevara tu nombre. Es una idea que me ronda la cabeza desde que te enfermaste. Pero sé que no lo harán. Para ellos fuiste un número como lo somos todos. Pero para el resto, fuiste refugio y fuiste isla salvadora en medio de los naufragios.

¿Qué más decir? Que te llevo conmigo. que te llevaré siempre conmigo. Eres desde hace mucho parte de mi historia y como yo, otros te llevarán por dentro, como parte de su sangre y de la memoria común.

Dios te acoja en su seno y quiera Él que desde allí aún veles por nosotros…

Tu mensaje, claro y sereno en un día como hoy –de sinsabores y sobresaltos –, es recibido e interpretado ecuánimemente. Tal vez las cosas sean mejores así, sin resistencia y con la conformidad de saber que es lo indicado precisamente para este momento de cierres y de nuevos comienzos. El futuro está por delante. Otra etapa se vislumbra. Tú, como de costumbre, has dado la señal e indicado el camino.

Gracias.



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Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.