jueves, 28 de octubre de 2010

Los ojos de mi padre

(Con audio en la voz del autor)


A mi padre, a punto de cumplir 82 años y a la memoria del padre de Amelia Díaz que hoy, precisamente, cumple años de muerto.


Amelia, quise así, de alguna forma, estar junto a ti en este día y rendir tributo de respeto a tu viejo, a través del mío...




Tiene los ojos tristes

—como líquidos—

mi padre.


Le lloran

de años extraviados

y de pesos en la conciencia

de hombre que quiso ser

bueno

pero no lo fue

del todo...


Fue gran macho

pero

mal marido.


Excelente padre: tímido amigo.


Se le acabaron las labias

como ramilletes de estrellas

—soporíferas palabras

que abrían de piernas

a las mujeres—.


Se exiló de su ceño el frunce

—la nota que en otro tiempo

fue presagio de tormentas

y vibración

de toque avisor

en el tambor de su guerra

cotidiana—.


Hoy camina

diminuto

—casi como un niño viejo—

hermoso y español de estampa

—como nanocaballero

de silueta antigua y breve—.


Yo lo quiero

porque me ama.


Porque soy

él

en un planeta diferente...


(Active si desea escuchar este poema en la voz de su autor. Puede apagar el sonido del blog si éste interfiere con su audición)


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10 comentarios:

Amelia Díaz dijo...

Gracias, Pedro mío.
Voy a poner uno que escribí par mi padre cuando me entregaron sus cenizas en una pirámide de marmol, que mi madre conserva en el recibidor de su casa.

Estoy bien porque SÉ que él está bien.
Aunque le echo TANTO de menos...

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Buenos días Pedro. Me alegro que dediques tu post a tu padre.Ellos merecen nuestro reconocmiento y amor, apesar que no hayan acertado en todo. Nosotros tampoco lo sabremos hacer mejor para otros. Pero seamos felices con lo que hagamos.
Recibe mi ternura con un beso
Sor.Cecilia

Mabel dijo...

Más allá de los errores y por sobre ellos, te quiere y lo quieres, y ese reconocimiento nace de un hijo que lo reconoce como papá y no me extraña en vos esta actitud, el vínculo de padre e hijo está y es lo que importa. No debemos guardar rencores con nuestros padres por sus errores, pues no sabemos nosotros cuales cometeremos.
Mi cielo, veo que has recuperado los anteojos, jaja.
Muuuuuuuuchos besos

** MARÍA ** dijo...

La perfección no existe, nadie es perfecto.

Un poema bellísimo, que duele hasta el lamento.

Aúnque llenas hasta de aquello que no gusta recordar, es muy bello.

Un placer haberte encontrado y disfrutado tu espacio.

Un beso.


** MARÍA **

Anouna dijo...

Un sentido poema, que tiene una mirada objetiva del tiempo. Y es que nuestros padres a medida que pasan los años se nos vuelven aún más padres, y el cariño traspasa y cruza los años.

Muy bello en toda su intención.

Me recordó un tema que no sé si conoces de Piero, lo dejo para que lo escuches.

http://www.youtube.com/watch?v=zmPdtYXKXqs&feature=related

Muchos abrazos! Anouna

Leonel dijo...

Amigo mío, tienes la facultad de emocionarme con tus versos, hoy particularmente me has llegado, porque el amor por la familia es algo que nos aúna. Como te han dicho, nadie es perfecto, pero nosotros los hijos debemos saber diferencia le padre del hombre.
En estos versos está lo que cuenta:
"Le lloran
de años extraviados
y de pesos en la conciencia
de hombre que quiso ser
bueno..."
Un abrazo para ti y otro para tu padre.
Leo

Vicsabelle dijo...

Hola, Pedro: Hermoso homenaje a tu viejo. Cuanta ternura!, Cuanto amor! Mi compatriota Rodolfo me dijo que eras un gran poeta y he venido a comprobarlo... y no se equivocó. Tienes un hermoso blog, que invita a quedarse mucho tiempo navegando en él aunque una se lo se lo proponga. Feliciades!!! para sorpresa mia encontré que tambien te has alojado en mi casita y es un honor.

Un abrazo de Latinos.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Hola, mi queridísimo Pedro, perdona mi demora en visitarte, fue debida a las obras de mi casa, que me siguen trayendo medio loca.

Hermoso como pocos este poema que homenajea a tu progenitor, hombre y padre con defectos, nadie hay libre de ellos, pero padre que te amó. Me parecieron muy especiales y originales esos cuasi penúltimos versos:
"Hoy camina
diminuto
—casi como un niño viejo—
hermoso y español de estampa
—como nanocaballero
de silueta antigua y breve—."

Y tu último verso alude a una realidad insoslayable: que todos somos, genéticamente, nuestros padres, sólo que adquirimos personalidades diferentes en virtud de nuestras propias experiencias y del entorno y tiempo en los cuales nos toca vivir. Yo misma me miro al espejo, ahora que voy envajeciendo, y veo a mi propia madre y me digo lo mismo que tú: que soy ella, pero habitando un mundo distinto, con diferentes perspectivas y percepciones.

Un beso y un abrazo muy muy fuertes, para ti, para ese padre tuyo, que tendría la edad del mío si el mío aún viviese, y para Amelia, que es como yo, huérfana, porque la vida establece tan crueles leyes...

Javier dijo...

Pedro, no imaginas cuánto me he emocionado hoy leyendo tus versos.

Abrazos

Amilcar Blanco dijo...

¡Qué prodigiosa manera de darnos a tu padre, cómo me ha regustado este poema, Pedro! Has sintetizado, escalpeleado hasta el hueso el alma, la historia y la figura de tu padre. Tu poema es un triunfo de la estética sobre la psicología, la filosofía y la historia, como posibilidad comunicante de la verdad del ser, en este caso de tu padre. Sos un poeta magistral y aprendo mucho de cada poema tuyo.

Mi foto
La Habana, Cuba, Los Ángeles, Estados Unidos
Nacido en La Habana, Cuba, el 3 de diciembre de 1960. Emigra a Estados Unidos en 1980, a través del éxodo masivo de Mariel. Ganador de numerosos concursos de poesía, literatura y ensayo en Cuba y Estados Unidos. Publica su primer poemario, "Insomnia" en 1988, con gran acogida por parte de la crítica especializada y el público. Considerado por críticos y expertos como uno de los poetas fundamentales y representativos de la llamada Generación del Mariel junto a Reinaldo Arenas, Jesús J. Barquet, Rafael Bordao, Roberto Valero y otros.